Ciento tres minutos

CIENTO tres minutos y señalas a alguien más. Gira una vuelta mi corro de muñecas. Tanya llega primero. Salta alcanzada por el brazo. Grita fuerte. ¡Se ha salvado! Asadullah la acompaña. Da botes a pata coja, mientras su capa de tela va con ella, cortando el viento. Luisa, la más pequeña, se sube en ella, […]

a través de Mi corro de muñecas — Emociones encadenadas

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